
Al centro de la fotografía de pie mi padre
junto a sus compañeros durante un encierro en Naval Gijón
junto a sus compañeros durante un encierro en Naval Gijón
Para un niño resulta difícil y bastante complicado entender las cosas de los mayores por mucho que te lo expliquen, en nuestra mente solo cabía espacio para el juego y la diversión. De los recuerdos de mi infancia hay una imagen que no olvido. Entre sueños veía la silueta de mi madre asomada a la calle por la ventana de mi habitación del número 24 de la Calle Oriental, era el testimonio seguro de que mi padre aun no había llegado a casa. Su implicación directa en los acontecimientos de aquella España convulsa y su entrega a la defensa de los derechos de los trabajadores marcarían su corta pero intensa vida.

La historia de la construcción naval en la bahía de Gijón recorre todo el siglo XX con algunas constantes que delatan la inestabilidad de un sector industrial sometido a decisivos influjos internacionales o a la propia marcha de la economía española.
En una buena parte de esta historia estuvo presente mi padre José Ramón Fernández ( El roxu) para sus amigos quien no escatimo esfuerzos ni sacrificios en aras de mantener con vida la esperanza de trabajo para muchas familias Gijonesas.
El pasado 31 de mayo el astillero privado Naval Gijón ponía punto final a su larga y complicada historia dentro del sector de la construcción naval de la bahía de Gijón, iniciada con su fundación, en el año 1984, con la fusión de los astilleros Marítima del Musel y Dique Duro Felguera.
Hubiera sido para mi padre un día triste, ya no esta, pero sus compañeros lo tuvieron siempre presente hasta el final.
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